Una tarde, después de la escuela, acompañé a mamá a un funeral. Había muerto el esposo de una de sus compañeras de trabajo. Llegamos temprano a la iglesia de Tlacoquemécatl, estaba cerrada y no había llegado nadie todavía, así que dimos varias vueltas por el parque. Después de un rato...
En México, pese a que lo que nos guste creer, se rechaza, discrimina, ridiculiza, persigue, tortura y asesina a personas por sus prácticas sexuales y por su identidad de género absolutamente todos los días y en todos los ámbitos de la sociedad.