¿Qué tan violento es..? Ándale, Chelito, enséñale a tu tía

Simplemente no, jamás se nos ocurriría pensar “esta reunión está de hueva, le voy a decir a Rodri que cuente un chiste o a Chelo que nos baile una de Selena”, mucho menos nos pondríamos de pie, apagaríamos la música y obligaríamos a Chelito o a Rodrigo a actuar frente a un grupo más o menos grande de personas de antemano aburridas, a menos que los antedichos personajes fueran niñxs. Entonces sí, muy quitadxs de la pena se les dice que canten, bailen, imiten, hagan caras jocosas, cuenten chistes o anécdotas para entretener a las visitas. Lxs niñxs por supuesto se niegan (¡nadie en la vida quisiera ese tipo de atención!) pero lxs adultxs presionan, insisten, en ocasiones, ofenden y chantajean “qué sangroncito”, “ay, tanto que le gusta a tu tía verte bailar”.

En muchas, demasiadas cosas, lxs niñxs son una excepción. Consideramos honestamente que no son merecedorxs de respeto o que hacerles comentarios, bromas o preguntas intrusivas no lxs incomoda o de plano que su incomodidad no es importante. “Se chivea”, dicen riendo, “se puso todo rojo”, “no entendió” y la incomodidad social, la ansiedad, el ridículo mayúsculo que lxs pequeñxs sienten se les deja ahí para resolver como si no causara heridas.

Entonces ¿Qué debes hacer la próxima vez que te aburras en una fiesta o reunión en la que haya niñxs? Buscar un entretenimiento por tu cuenta o proponer una actividad con la que todxs (niñxs incluidxs) estén cómodxs y de acuerdo en participar en igualdad de circunstancias ¿Y si eres papá, mamá, tío o abuelita orgullosx y quieres mostrar el talento, la simpatía o el aprendizaje de tus niñxs queridxs? Cuéntalo tú, procurando no avergonzarlxs y sin obligarlxs a nada hacer. La convivencia y la comunicación entre generaciones ya son suficientemente tensas sin necesidad de violentar a lxs más chicxs.